AQUELLOS DOWNLIGHT DE BAJO CONSUMO


No sé si tú te acordarás de aquella época pero hace algunos años yo, que soy de la generación de la bombilla de bajo consumo, asaltaba a mis clientes en sus negocios y les vendía que cambiaran los focos que tenían empotrados en la escayola del techo, entonces equipados con lámparas reflectoras R63, estándar o halógenas, con PAR 20 ó 30, por downlights de bajo consumo. ¿Dounqué?, me preguntaban…

 

No sé si lo has vivido o si tan siquiera te suena, pero entonces hablábamos de downlight como algo novedoso, tecnológico, que sonaba bien y vendía. Era un concepto de aparato de iluminación moderno y de diseño, asociado a dar mucha luz y a ahorrar energía. A recortar aún más la factura eléctrica en tiempos donde el kilovatio estaba por los suelos y no se miraba tanto el gasto de luz porque tampoco tenías más opción que contratar con la compañía comercializadora de tu zona.

 

Ha llovido un poco desde aquello (tampoco mucho, aunque esto es por el cambio climático), pero la esencia comercial que nos invade ahora con el Led es la misma que la de entonces: Novedoso y tecnológico, un aparato de iluminación sofisticado que se asocia con el ahorro.

 

Esto me lleva a contarte que el otro día estábamos Pablo y yo en el local de uno de mis clientes y allí de pie nos preguntábamos cuál sería, tras décadas de funcionamiento, el consumo real de aquellos downlights que vendimos, redondos con difusor de cristal satinado y bombillas fluorescentes compactas de pesadas reactancias. No pudimos evitar la tentación de hacer la prueba. ¿De verdad se ahorraba tanto entonces?
Vaya, coge la escalera que vamos a verlo.

Y con el toroidal de la pinza amperimétrica que llevábamos en la maleta abrazamos los cables, a ver qué marcaba.

Sorprendente: 0,5 Amperios a 228 Voltios.

 

¿De verdad aquellas dos bombillas vendidas como de bajo consumo, de 26 vatios de potencia, estaban consumiendo realmente más de 100? Si claro, la pesada reactancia ferromagnética, el componente oculto y poco eficiente que desbarata la ecuación.

Y, como la curiosidad todo lo puede, aprovechamos que allí estábamos para cambiar la luminaria y comprobar lo que marcaría el mismo medidor con un downlight de led, extraplano, novedoso y tecnológico, con su diminuto driver electrónico.
Mi apreciada y experta pinza industrial nos indicó 0,0W al testear el led de 18W. Tan poco consumo que no llegaba a manifestarse en la escala.
Algo así como cinco veces menos que el downlight de bajo consumo de toda la vida y generando la misma cantidad de luz, si no más.

 

Sé que todavía quedan muchos locales que no se han pasado a led. Tal vez, como excusa, porque la tecnología avanza que se las pela y lo que antes tardó décadas en superarse, ahora se mejora y baja de precio de un día para otro y, con eso, los hay que esperan el momento adecuado para hacer la inversión.

Pero déjame decirte, aunque suene a argumento de vendedor de Leds, que no creo que sea buen consejo quedarse anclado en los downlights de bajo consumo, si eso es lo que ilumina tu negocio. Visto que el precio de la electricidad sube como la espuma (más rápido incluso que lo que avanza la tecnología) habrá que empezar a poner medidas.

Aunque pienses y con razón que lo que compres ahora se habrá quedado obsoleto esta tarde, cualquier led de hoy en día es infinitamente mejor que aquellos altos bajos consumos. Valora lo que tardarás en amortizar el gasto, más que en lo que te vas a gastar. Y en lo que ya estás pagando mientras esperas…

2 comentarios en “AQUELLOS DOWNLIGHT DE BAJO CONSUMO

    • Tienes razón, Sergio. Aunque a veces, si resumes demasiado, no llegas a transmitir el mensaje que quieres.

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