¿CUÁL ES TU PRECIO AHORA?


Durante los años del boom, yo me encontraba inmerso de lleno en el mundo de la edificación. De aquella época aprendí que el volumen de la oferta tasa el precio de la demanda, esto es, que cuantos más oficios éramos en el sector, más barato se construía.  Pero contrariamente a lo que muchos promotores pensaban, el precio mínimo por el que se puede ejecutar un trabajo no se puede rebajar indefinidamente.

Al final, los componentes más relevantes de cualquier desempeño siguen siendo los costes de la materia y de la mano de obra.  Aunque los segundos tradicionalmente se han exprimido hasta la asfixia, llega un momento en que si no alteras elementos de la ecuación las cuentas no salen, al menos no dentro de los parámetros “bien” y “honesto”.

 

Eso debería habernos llevado a ponernos las pilas con nuevos modelos constructivos, a investigar con otros materiales o incluso (a quien corresponda) fuentes de energía.  Pero por lo general no ha sido así.

 

Lo que hoy te cuento lo puedes trasladar a cualquier profesión y actividad cotidiana, a la mía o a la tuya.

En las que yo controlo, instalaciones eléctricas y electrónicas y gestión de la energía, ya se han olvidado aquellos años y volvemos a las andadas.  No hemos cambiado nada y no sabemos vender más que precio sobre lo mismo, trabajos más económicos o luz más barata.

Y eso , amigo-amiga, eso no es infinito porque mientras sigamos por este camino, la chapuza y el engaño están asegurados

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