ESE FUSIBLE NO ES MÍO


Un día algo falla y te quedas sin luz. Todo parece estar bien en tu instalación, echas un ojo al cuadro de automáticos y todos están arriba. No has hecho nada extraordinario, todo iba perfecto hasta hace unos instantes… ¿Entonces? Buscas la factura de la luz, encuentras un teléfono y llamas. A partir de aquí, que vengan rápido y lo resuelvan. Pero ¿qué pasa si al rato aparece un técnico y te dice que la avería es cosa tuya y que te presentará una factura que deberás abonar?

 

Durante unos cuantos años trabajé realizando servicios de asistencia para una de las grandes Distribuidoras Eléctricas de este país. El cometido de mi empresa consistía en acudir de urgencia a resolver las averías de clientes que les llamaban quejándose de que no tenían luz.
Pero de cara a la distribuidora, lo importante era discernir si la incidencia se había producido antes o después del punto frontera que separa las instalaciones de su red eléctrica de las particulares del propio cliente. Y eso me colocó, muchas veces, en la comprometida situación de tener que explicar al usuario que lo que había fallado en ese caso era responsabilidad suya y, obviamente, corría él con los gastos.

 

Las calles de las ciudades, de las urbanizaciones, de los polígonos, están cableadas con autopistas para electrones. Bien grapados por las fachadas, volando de esquina a esquina o enterrados, visibles o no, millones de kilómetros de cable conforman un sistema de transporte repleto de energía y de nudos que la derivan a cada punto de suministro. Y en esas conexiones es donde se generan la mayor parte de los problemas que una red eléctrica puede tener y, según las normas, muchos de ellos son responsabilidad de los propios clientes.

 

¿Sabes dónde se encuentra el punto frontera entre tu instalación y la red de distribución de la compañía eléctrica?

 

* Un fusible fundido en el armario del zaguán o allí fuera, en el nicho de hormigón donde está tu contador…
* La caja quemada arriba del poste…
* Una base portafusibles, un cable o un borne socarrado dentro de la centralización de contadores…
* El cable de acometida que viene desde el medidor hasta tu cuadro de automáticos…
* El propio armario metálico, de poliéster o de obra, donde está el contador…

Recuerdo perfectamente reclamaciones del tipo “¿que se me ha fundido el fusible del armario del contador?… ¿A quién? ¿A mí? ¿Por qué?… ¿Y dónde está mi contador? Si no tengo ni llave…”

En cualquiera de estas instalaciones puede aparecer un problema y en muchas de ellas la responsabilidad es del usuario, aunque la mayoría no sepan ni que existen.

 

¿Entonces?

 

Básicamente se trata de que el punto donde se traza la raya que separa tu instalación de la red eléctrica de la distribuidora se encuentra en la primera conexión que se hace del cable que viene por la calle hacia la derivación por donde accede la energía a tu instalación.

Digamos que la compañía eléctrica te trae el conductor y lo conecta en unos terminales que serán tuyos o de una comunidad de propietarios/vecinos, del polígono industrial, del centro comercial o del edificio de viviendas. En una caja de fusibles que habitualmente se encuentra en la fachada del edificio y donde termina su red y empieza la del/los abonados.

 

Sólo si te alquila el contador entrará en tu instalación. Y lo colocará en tu cuadro para medida y tú y el resto de abonados, si los hay, seréis los responsables de mantener ese armario, conexiones y demás en buenas condiciones.

 

No me apetece decirte que tienes algo más de lo que ocuparte, pero tómatelo como que la instalación eléctrica de acceso a tu edificio, nave, vivienda o local es una parte más de mismo, igual que los cristales del escaparate, la fachada, la puerta del zaguán o la persiana del almacén. Mantenerla en buen estado evita problemas. Afortunadamente, siempre hay alguien de guardia que acudirá y, es obvio, te tocará pagarlo.

4 comentarios en “ESE FUSIBLE NO ES MÍO

  1. La tapa de la base portafusibles de mi instalación estaba partida, quedando el fusible expuesto. Siempre había estado así desde que compré la casa y al principio no le di mayor importancia.

    Un día llamé a mi distribuidora para solicitar una bajada de potencia. Cuando llegó el técnico (por cierto, bastante maleducado) y vio el estado en que se encontraba la base, se negó a hacer su trabajo y se volvió por donde había venido no sin antes informarme de la situación. Fue entonces cuando me enteré de que esa base era de mi propiedad. Así que tuve que llamar a un electricista para que la dejara en condiciones.

    Al cabo de unos meses apareció otro técnico (o el mismo, no lo sé) para instalar el contador inteligente. No sé qué hizo, pero al marcharse dejó el nuevo contador y… la tapa partida otra vez.

    Pienso que la distribuidora, o el técnico, o ambos, a poca vergüenza que hubieran tenido, tendrían que haber actuado “de oficio” y reparar esa base sin más, puesto que la rompieron ellos. En vez de ello, el técnico se largó sin decir ni pío, quizá confiando en que no me daría cuenta. Pero cómo no me iba a dar cuenta. Me hicieron perder un tiempo en llamadas. Básicamente no me dejaban más opción que gestionar y costear YO la reparación, y luego enviarles la factura… y ya veremos si tenemos a bien reembolsártela, y cuándo. No sin antes intentar quitarse el muerto de encima con excusas infumables del tipo “esa base le pertenece a usted”, “es responsabilidad suya”, “eso no es una situación de peligro”, etc. Demostraron tener una desvergüenza y una prepotencia propias de quien se sabe amo y señor del mercado.

    Cuando hablé con mi electricista de confianza para que volviera a reparar la base, prefirió hacerme la reparación gratuitamente antes que tener que aforntar el papeleo con la distribuidora, en parte porque es inglés, y en parte por malas experiencias anteriores.

    • Gracias por tu aporte, Ángel. Lamentablemente conozco situaciones muy parecidas y creo que tiene mucho que ver con que estos trabajos los realizan siempre subcontratas con precios por los suelos y que “no miran pelo”. Las Distribuidoras son las empresas mimadas del sector y hacen lo que les viene en gana sin que nadie les tosa.

  2. Pués a mi me paso algo más misterioso. Un dia me encontré en mi piso, exactamente en la misma situación que explicas. Ante el presupuesto que me planteaba la compañia por resolver el problema en el caso de que fuera responsabilidad mia, opté por avisar a un electricista amigo para que intentase localizar el problema. En mi piso estaba todo correcto, fuimos al cuarto de contadores comunitarios y la sorpresa fué que habia desaparecido el fusible. En el suelo encontramos un fusible, lo colocamos y problema resuelto. Nunca llegé a averiguar quien quito el fusible de mi instalación.

    • Pues yo te cuento otro, Joan Pau. Un cliente que nos llamó porque no tenía luz y cuando llegamos vimos que no tenía fusible. El armario estaba lleno de polvo y todavía se podían ver las huellas del que lo robó. A un desconsiderado se le fundió el suyo y le resultó más sencillo robárselo al vecino…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *