ES INÚTIL APAGAR LA LUZ


El pasado 18 de enero a las 19h, Roque apagó la luz en su casa, se sentó en el sofá con la bata y una manta y se pasó más de media hora aburrido, pensando en qué podía hacer sin electricidad, pero contento porque había respondido a la llamada del pueblo contra las empresas eléctricas y a la lucha de la gente contra la abusiva subida del precio de la luz.

La ignorancia tiene esas cosas. Siempre las ha tenido, pero gracias a internet y a las redes sociales, ahora cualquiera puede compartir la suya y montar descalabros y absurdos con quienes, de buena fe, crean que están contribuyendo a mejorar la vida de los demás.

 

Y es que, por mucho que se empeñe la televisión y la prensa en general, el sector eléctrico tiene una forma muy básica de funcionar, aunque venda más la rabieta, el pataleo y el complicar la cosa.

 

Todo se basa en la conocida ley de oferta y demanda. Si entendemos la energía eléctrica como un producto, hay empresas con capacidad de crear (transformar, diría Einstein) electricidad cuando ellos quieren y venderla en el mercado al mejor postor. Lógicamente, esos productores de energía lo hacen para ganar dinero.

La “materia prima” que se puede utilizar es diversa. Hay quienes introducen Uranio 235 en un núcleo y lo bombardean para separar sus moléculas, quienes queman carbón, gas o fueloil en centrales térmicas, quienes levantan aspas en las alturas para que giren al viento, quienes colocan paneles fotovoltaicos para cazar fotones, quienes retienen pantanos y sueltan agua por sus compuertas para giren las turbinas…

 

A todo esto, existe un Operador que gestiona el Mercado. Recibe las ofertas de los productores y las demandas de los consumidores, agrupados y representados por las empresas comercializadoras y dirige una subasta que determina el precio final, como quien vende pescado. Aquí, quien quiere vender caro o comprar barato se va de vacío.

Y, para que todo encaje y funcione perfectamente, está Red Eléctrica Española, el Operador del Sistema, el que hace que la energía fluya por las redes y llegue en condiciones a hogares y empresas.

El Operador del Sistema tiene una labor cuando menos estresante. Dado que la electricidad no se almacena sino que se crea y se consume al instante, tiene que responder en tiempo real a los cambios, a las subidas y bajadas de consumo, a las desconexiones bruscas, averías u otras incidencias. Y para poder cubrir estos previstos e imprevistos echa mano de los productores, como no podía ser de otra forma. Y los productores, para estos casos especiales en los que repentinamente hay que generar más o cortar el grifo, participan de una especie de servicio de urgencias las 24 horas los 365 días del año, un servicio que se llama Gestión de Desvíos.

Y es un departamento muy caro, porque a nadie le gusta tener que trabajar estresado operando en tiempo real y a la velocidad de la luz, a menos que se gane realmente mucho dinero con ello.

Por eso, el listo que inventa, wasapea y corre la voz para que todos apaguemos la luz a determinada hora está haciendo un flaco favor a los que queremos ahorrar y que baje el precio de la electricidad.

Porque, en el supuesto de que consiguiera muchos adeptos a “su causa”, el problema se lo estaría generando al Operador del Sistema, que tendría que echar mano de la Gestión de Desvíos para corregir la sobreproducción y equilibrar las líneas. Y ese coste adicional REE se lo trasladará al mercado, que tendrá que pagar los platos rotos. ¿Adivinamos cómo recuperan el dinero las comercializadoras eléctricas de estos descalabros inesperados? Pues eso, subiendo el precio.

 

Pero no me puedo despedir hoy sin aportar un poco más, porque sí que se pueden hacer cosas para que el precio de la luz baje. Vivimos en un país que no tiene ni uranio ni petróleo ni gas ni fueloil, lo tiene que comprar todo fuera. Pero sí un viento estupendo, un sol espectacular y mucho I+D desaprovechado o exportado.
Apostar por renovables, como hacen Alemania u otros países, es contribuir a que los precios bajen y, además, preparar un futuro mejor para los que vienen. Aunque muchos listos nos quieran vender la rabieta y el pataleo, porque ellos también ganan dinero con eso.

10 comentarios en “ES INÚTIL APAGAR LA LUZ

  1. Es muy cierto lo que dices, aunque para el consumidor particular, es muy difícil de entender.
    Gracias Chema.

    • Seguro José. El sector energético es técnico y complejo, aunque desde aquí intento arrojar un poco de luz…

    • Gracias Águeda. Es verdad que muchas veces los medios desinforman o dan los datos a su conveniencia.

  2. Lo que es lamentable es que los recursos energéticos de un país estén en manos privadas cuando debían ser gestionados por los gobiernos y adecuar los precio al coste real

    • Bueno Zacarías, la gestión privada fomenta la competencia y eso abarata los precios. Lo que sí que es necesario es que un organismo como la CNMC haga bien su trabajo.

  3. Ciertamente el mercado eléctrico funciona tal como lo explicas, pero en sus reglas de funcionamiento se encierran protecciones a intereses de las grandes compañias del sector, compañias que mantienen un muy eficaz sistema de puertas giratorias con la Administración.
    En este sentido, una Administración que trabaje por los intereses del conjunto del pais, sin ataduras por preservar intereses particulares, seria mucho más eficaz.

    • Bueno, hay que tener en cuenta siempre que tratamos de un sector estratégico, tradicionalmente bajo control del Estado y que en los últimos tiempos se ha ido liberalizando, en este y otros países. A mi modo de ver, el arma más potente para conseguir que sea totalmente independiente son los avances tecnológicos, que siempre vienen de la mano de la iniciativa privada. Liberalizar el sector implicará permitir que ideas revolucionarias lo transformen y viceversa.

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