NUNCA ME PREOCUPÓ LA POTENCIA


Partimos de la base de que sabes que las facturas de la luz tienen 3 componentes principales: la potencia contratada, la energía consumida y otros conceptos e impuestos. Suelen ser fácilmente identificables en cualquier factura y, de no ser así, mejor que te busques desde ya mismo una compañía más transparente.

Hoy te voy a hablar sólo de potencia y para suministros en Baja Tensión. Para identificar si es tu caso, busca y encuentra en la factura dónde te pone la tarifa que tienes, que será la 2.0A (DH-DHS), la 2.1A (DH-DHS) o la 3.0A. Si tienes una 3.1 o superior, tienes tarifa de Alta Tensión y no me vale para lo que te voy a contar.

Imagina que te compras un coche de 300 caballos. Esa sería la potencia máxima disponible que le pone el fabricante al motor para que la tengas bajo el pie derecho (la uses o no). Un modelo de menor potencia será, a la vez, más económico seguro.   La potencia eléctrica contratada en cualquier suministro equivale a la suma de la potencia de todos los aparatos que puedes conectar a la vez. Cuanta más contrates, más tiene que poder darte el sistema y más pagas por ello. La uses o no.

 

¿Qué tiene que ver la potencia con la tarifa?
Pues todo, porque las tarifas están escalonadas según la potencia contratada.

  • Para menos de 10kW, Tarifa 2.0 (principalmente doméstica).

  • Entre 10 y 15, Tarifa 2.1 (doméstica y Pymes).

  • Para más de 15, Tarifa 3.0 (Pymes y empresas más grandes). Aunque recientemente las compañías están permitiendo contratos en esta tarifa por debajo de los 15kW (cosas del mercado).

 

¿Y porqué antes no me preocupaba por la potencia contratada?
Antiguamente las instalaciones con tarifas 2.0 y 2.1 tenían un limitador de potencia ubicado en el cuadro principal (más anteriormente estaba donde los contadores). Este aparato cortaba la electricidad cuando te pasabas durante unos segundos de la potencia contratada y te quedabas sin luz en mitad del partido y tenías que ir corriendo a rearmarlo. Era un fastidio, por lo que muchos se manipularon o eliminaron sin permiso de la compañía.

 

Al instalar los famosos “contadores inteligentes” se acabó el chollo. Los nuevos contadores son en sí mismos limitadores y cortan la luz sin remedio y sin posibilidad de sabotaje (bueno…).  Esto ha sido un problema para miles de Pymes que, de repente, no podían trabajar al 100%. Durante una buena temporada hubo muchas solicitudes de aumento de potencia y, en la mayoría de los casos, trabajos de adecuación de instalaciones que realizar. Porque el principal problema para subir la potencia es que compañía te exige demostrar que la instalación está preparada.

Para ello existen los Certines (antes Boletines) que no son más que certificados de instalación eléctrica emitidos por una empresa autorizada, como por ejemplo un buen electricista. Los Certines caducan a los 20 años, por lo que si el de tu instalación está obsoleto o no tiene un valor igual o superior de la potencia que necesitas, tienes que solicitar una revisión para obtener uno nuevo.
Es como tunear el coche para que corra más: o te lo validan en la ITV o no puede circular…

 

¿Y ocurre esto en todas las tarifas?
Pues no, porque en la tarifa 3.0A no existe el limitador. En su lugar hay un maxímetro encargado de registrar la potencia máxima que has necesitado durante el mes y que incluso te permite superar la contratada.   Si a lo largo de todo el mes te quedas por debajo del 85% de la potencia que contrataste, te cobrarán el 85% (y si no es así, cambia de compañía). Si se registró un número entre el 85 y el 105% de la contratada, pues te cobrarán ese valor. Si te pasaste del 105%… te aplicarán una penalización.   Ojo con esto, que puedes pasarte tan sólo una sola vez en todo el mes y ya tendrás que pagar esa penalización para el mes entero.

 

¿Cómo sé qué potencia contrato?
Es un poco dilema porque si te quedas corto continuamente tendrás el limitador dejándote a dos velas. Y si te pasas, pagarás más de la cuenta.
Para esto sólo puedo recomendarte que acudas a un profesional. Y es bueno hacerlo, porque tal y como están las cosas, ajustar la potencia siempre genera ahorro. En muchos casos este concepto supone más de la mitad de la factura.

 

La potencia contratada siempre puedes bajarla. La compañía sólo te pedirá que el Certín no esté caducado y unos 10€ de costes de gestión. Alguien de la empresa distribuidora acudirá a tu contador para reprogramar el limitador interno o el maxímetro. Tal vez incluso realicen este trabajo de forma remota.

También puedes subirla. Esto es más complicado porque dependerá de

  • Que tengas el Certín en vigor, con el valor de potencia a contratar.

  • Que la compañía tenga esa potencia disponible para ti en el punto de suministro.

  • Que tengas o no realizado un proyecto de instalación (según qué actividad).

  • Además, el coste estará entre los 3060€ por kilovatio ampliado, dependiendo de que en su día se pagasen los derechos de acceso o no cuando se legalizó la instalación.

  • Y, además, pueden pedirte modificaciones adicionales en el armario del contador, en instalaciones exteriores de la compañía suministradora…, que lamentablemente podrán ir a tu cargo.

En definitiva, la potencia contratada es algo a revisar por un profesional, aunque ahora ya sabes por dónde van los tiros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *