SABER LO QUE VIENE


Uno de los motivos principales por los que considero que formarte ahora en el sector de la energía te asegura el acceso a una profesión emocionante y de mucho futuro se encuentra en la poderosa irrupción de los avances tecnológicos que despuntan y que están por implantar, bien porque todavía se encuentran en proceso de desarrollo o porque la normativa se ha quedado obsoleta y no se ha adecuado para acogerlos.

 

Tú también has soñado alguna vez con ser protagonista de una especie de Regreso al Futuro, con retornar a un momento clave de tu pasado sabiendo lo que ahora sabes y gritarte al oído “¡chico, no, por ahí no. Invierte en esto, dedícate a aquello…!”

Pero, ¿qué podría ser lo que te contarías, lo que te insistirías machaconamente que no puedes dejar pasar bajo ningún concepto?  …Cada cual tiene su espina clavada.

 

Dentro de la animalada de información que en la actualidad nos llueve, yo rescataría y me hablaría de todo lo que tiene que ver con La Energía. Es lo que aún no se ve en los telediarios y sí en las revistas especializadas o en las páginas económicas y tecnológicas de los periódicos digitales.

Autores que se arriesgan hoy a adelantarnos lo que nos espera, lo que va a venir y que nos ofrecen el poder, a quienes prestamos un poco de atención, de saber que todo va a cambiar absoluta y rápidamente en pocos años. La ola comienza a crecer, va a ser grande, de las buenas. “Coge la tabla y súbete” es conocer de antemano una opción, una oportunidad que ninguna generación anterior tuvo.

 

 Así, dentro de esos avances que están a la vuelta de la esquina, llegarán al mundo de la energía la Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas, baterías de Tesla y otros, Sensores de Lectura, Control y Decisión en tiempo real, progresos que integrarán de forma automática y eficiente los sistemas de producción y distribución con los elementos finales de consumo y que conformarán las Smart Grids.

Que las redes y los sistemas de generación que ahora tenemos no están preparados para responder con efectividad a la implantación de los grandes cambios que se nos avecinan, en hábitos y necesidades de consumo (como el coche eléctrico o los robots en las fábricas y en las viviendas) o en la capacidad de autoproducir, almacenar nuestra propia electricidad e incluso comerciar con ella, es una realidad.

 

Ahora podemos saber, antes de que ocurran, que estas próximas maravillas van a necesitar de puestos especializados a todos los niveles, desde eruditos que las estudien y diseñen hasta comerciales que sepan venderlas. Es la ola que viene, para la que estás a tiempo, si te apuras, de equiparte con la tabla y cabalgarla.

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